Bueno, pues esta semana santa he visto ‘Noche de Bodas 2’ y esto es lo que tengo que decir…
La secuela arranca con una decisión inteligente que ya de entrada merece reconocimiento.
En lugar de hacer lo que hacen el 90% de las secuelas de terror (presentarnos la misma historia con diferentes protagonistas y con un cameo bien forzado de la estrella de la peli anterior (véase el remake de ‘Sé lo que Hicistéis el último Verano’, con la que aun tengo pesadillas y no precisamente por ser buena película), esta película continúa directamente la historia donde la dejamos.
Es una apuesta valiente que demuestra que alguien en la producción entendió qué hacía especial a la primera entrega.
No estamos ante un calco con otro reparto, sino ante una continuación real. Y eso ya es mucho decir en un género que suele conformarse con repetir fórmulas hasta el agotamiento.
Samara Weaving regresa y sigue siendo un espectáculo.
La actriz entiende perfectamente el tono de la película y vuelve a demostrar que tiene una habilidad increíble para moverse entre el horror y la comedia negra sin que nada chirríe. A su lado, Kathryn Newton se suma al elenco y está genial. La química entre ambas funciona, y cuando la película les da espacio para brillar, brillan de verdad.
La batalla de las novias, sin entrar en spoilers, es probablemente el mejor momento de toda la cinta. Brutal, coreografiada con energía y con el tipo de violencia exagerada que funciona porque no se toma demasiado en serio.
Y ahí está uno de los grandes aciertos de ‘Noche de Bodas 2’: sigue siendo divertida. Haymucha acción, momentos de tensión no tan bien ejecutados pero que funcionan, y un ritmo que no se detiene. Si lo que buscas es pasar un buen rato en el cine con palomitas y risas nerviosas, la película cumple. Es un espectáculo bien empaquetado, entretenido de principio a fin, y con suficientes momentos tochos como para que no te aburras ni un segundo.
Y si a todo esto le sumas el fichaje de Elijah Wood, que parece que ha sido invitado como espectador a la fiesta de un psiquiátrico, el resultado es pasar un muy buen rato en la sala de cine.
Pero entonces, ¿dónde está el problema?
Pues en que, por mucho que la película escale en sangre, en violencia y en presupuesto, pierde algo fundamental que tenía la primera: originalidad. ‘Ready or Not’ sorprendía. Tenía una premisa sencilla pero ejecutada con frescura, y sabía exactamente cuándo apretar el acelerador. Esta secuela, en cambio, se apoya demasiado en un trasfondo satánico que resulta bastante más genérico de lo que la película parece creer. Todo el lore que intenta construir alrededor de la familia y el pacto demoníaco no aporta nada nuevo. Es funcional, sí, pero no es original. Y cuando una secuela pierde la capacidad de sorprender, aunque siga siendo entretenida, algo se pierde por el camino.
Quizá el problema son las expectativas. La primera parte marcó un listón alto, y esta secuela, aunque competente, no llega a superarlo. No es mala, ni mucho menos. Pero tampoco es tan lista como cree ser. Intenta construir un universo más grande, explicar más cosas, darle profundidad al mito… y en ese proceso pierde parte de la espontaneidad que hacía brillar a su predecesora.
‘Noche de Bodas 2’ es una película perfecta para quien busque un disfrute ligero y sangriento.
Si lo tuyo es el cine de acción con horror y no te importa que la trama sea algo predecible, aquí tienes dos horas bien aprovechadas. Pero si lo que buscas es algo diferente, algo que te sorprenda como lo hizo la primera, probablemente salgas con la sensación de que viste una secuela entretenida pero innecesaria.
Más de lo mismo, pero con más sangre. A veces eso basta. A veces no.



