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¿Tendrá temporada 2 ‘Navidad en Casa’, la serie noruega de Netflix?

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Navidad en casa temporada 2 netflix serie

‘Navidad en Casa’ es una de las series noruegas que acaba de llegar a Netflix y que rápidamente ha empezado a generar dudas sobre su continuidad. La historia se sitúa en plena época navideña y gira en torno a una premisa muy concreta: la presión de no llegar solo a las celebraciones familiares y la necesidad, real o no, de encajar en lo que los demás esperan de ti.

La serie sigue a su protagonista mientras se impone un plazo muy claro para encontrar pareja antes de Navidad. A partir de ahí, los episodios van encadenando citas, encuentros incómodos y decisiones impulsivas que mezclan comedia y situaciones bastante reconocibles. Más que una historia romántica clásica, ‘Navidad en Casa’ se centra en el cansancio de tener que justificar la propia vida sentimental y en la incomodidad de sentirse fuera de lugar cuando llegan ciertas fechas.

Tras terminar la primera temporada, es lógico preguntarse si Netflix podría decidir continuar la historia con una temporada 2 o si la serie estaba pensada desde el principio como un relato cerrado. En este artículo repasamos cuál es la situación actual de ‘Navidad en Casa’ y qué posibilidades reales hay de ver nuevos episodios.

¿Tendrá temporada 2 'Navidad en Casa', la serie noruega de Netflix?
¿Tendrá temporada 2 ‘Navidad en Casa’, la serie noruega de Netflix?

¿Tendrá temporada 2 ‘Navidad en Casa’, la serie noruega de Netflix?

Esto es todo lo que sabemos sobre la temporada 2 de ‘Navidad en Casa’:

  • ¿Está renovada por una temporada 2?
    No. Netflix no ha confirmado oficialmente una segunda temporada de ‘Navidad en Casa’.
  • ¿Está cancelada?
    No. La plataforma tampoco ha anunciado su cancelación, por lo que la serie se encuentra en un punto de espera habitual tras su estreno.
  • ¿De qué depende una posible continuación?
    Como ocurre con la mayoría de producciones de Netflix, la decisión dependerá del rendimiento de la serie en sus primeras semanas, especialmente en términos de visualizaciones y continuidad de la audiencia.
  • ¿Tiene sentido una temporada 2 por formato?
    Sí. El planteamiento de ‘Navidad en Casa’ permitiría continuar la historia en otra etapa vital o incluso en unas nuevas Navidades, algo que encajaría con el tipo de relato que propone la serie.

Entonces, ¿habrá temporada 2 ‘Navidad en Casa?

A día de hoy, no hay confirmación oficial de una segunda temporada de ‘Navidad en Casa’, pero la serie tampoco ha sido cancelada. Si su estreno funciona bien y Netflix considera que hay margen para seguir explorando a sus personajes, la historia podría continuar con nuevos episodios en el futuro.

¿Tendrá temporada 2 Ciudad de Sombras, el nuevo thriller de Netflix?

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¿Tendrá temporada 2 Ciudad de Sombras, el nuevo thriller de Netflix?

‘Ciudad de Sombras’ es una de las series españolas que acaba de llegar a Netflix y que más preguntas está generando sobre su posible continuidad. Ambientada en Barcelona, la historia arranca con un crimen especialmente llamativo que pone en marcha una investigación policial marcada por la tensión, los silencios y las decisiones difíciles.

La investigación va avanzando poco a poco y la serie se apoya mucho en el día a día de los personajes, en sus decisiones y en cómo el caso empieza a afectarles más allá del trabajo policial. Barcelona está muy presente durante toda la historia, no solo como escenario, sino como parte del ambiente en el que se mueven los personajes y donde todo acaba teniendo consecuencias.

Además, ‘Ciudad de Sombras’ tiene un peso especial dentro del catálogo reciente de Netflix, ya que se trata del último trabajo televisivo de Verónica Echegui, un detalle que ha acompañado su estreno y que ha llevado a muchos espectadores a preguntarse si la plataforma podría decidir continuar la serie con una segunda temporada.

En este artículo repasamos si habrá o no temporada 2 de ‘Ciudad de Sombras’ y cuál es la situación real de la serie en Netflix.

CIUDAD DE SOMBRAS. Verónica Echegui as Rebeca Garrido, Isak Férriz as Milo Malart in episode 02 of CIUDAD DE SOMBRAS. Cr. Lucia Faraig/Netflix © 2024

¿Tendrá temporada 2 Ciudad de Sombras, el nuevo thriller de Netflix?

Esto es todo lo que sabemos sobre la temporada 2 de ‘Ciudad de Sombras’:

  • ¿Está renovada por una temporada 2?
    No. Netflix no ha confirmado la renovación de ‘Ciudad de Sombras’ para una temporada 2.
  • ¿Está cancelada?
    No es que esté cancelada, pero en la práctica, sí. La serie fue concebida como una miniserie y no existen planes públicos para continuar la historia más allá de sus episodios iniciales.
  • ¿Hay rumores o declaraciones oficiales?
    No. Hasta el momento no hay entrevistas, comunicados ni filtraciones que apunten a una posible continuación de la serie en Netflix.
  • ¿Qué indica el propio formato de la serie?
    ‘Ciudad de Sombras’ desarrolla un caso criminal con un arco narrativo completo, cerrando su trama principal dentro de la primera temporada, algo habitual en las miniseries producidas por la plataforma.

Así que si tenías ganas de más te vas a tener que aguantar, pero no te preocupes, porque Netflix está plagada de thriller españoles de calidad como pueden ser ‘Entrevías’ o ‘La Caza‘.

¿Tendrá temporada 3 Accidente, la serie mexicana de Netflix?

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Accidente temporada 3 Netflix

Desde su estreno, ‘Accidente’ se ha convertido en una de las apuestas mexicanas más comentadas de Netflix. La serie, creada por Leonardo Padrón, volvió recientemente a la plataforma con su segunda temporada, retomando una historia marcada por la tragedia, la culpa y las consecuencias emocionales de un suceso que cambia la vida de todos sus personajes. El lanzamiento de estos nuevos episodios ha reavivado el interés del público y, como suele ocurrir con este tipo de producciones, muchos espectadores se hacen la misma pregunta nada más terminarla: ¿habrá una temporada 3 de Accidente en Netflix?

En definitiva, es una serie que además de ser un thriller de calidad habla de temas tan institucionalizados como el clasismo o el racismo, un combo perfecto para funcionar en el gigante del streming. Además, ‘Accidente’ se inscribe dentro de esa línea de ficciones mexicanas que Netflix lleva tiempo impulsando y que, en muchos casos, han logrado continuidad temporada tras temporada.

En este artículo vamos a repasar el estado actual de la serie, qué ha dicho Netflix hasta el momento y cuáles son las posibilidades reales de que ‘Accidente’ tenga una temporada 3.

¿Tendrá temporada 3 Accidente, la serie mexicana de Netflix?
¿Tendrá temporada 3 Accidente, la serie mexicana de Netflix?

¿Tendrá temporada 3 Accidente, la serie mexicana de Netflix?

Esto es todo lo que sabemos acerca de la posible temporada de ‘Accidente’:

  • De momento, Netflix no ha confirmado que ‘Accidente’ vaya a tener una temporada 3 en la plataforma.
  • Esto es normal, ya que la nueva entrega de la serie mexicana acaba de estrenarse, y la marca querrá ver qué tal funciona antes de lanzarse a aprobar una continuación.
  • No obstante, teniendo en cuenta que la primera entrega fue un éxito y que esta segunda entrega está teniendo buenas críticas, es muy probable que la plataforma acabe renovando ‘Accidente’ una temporada 3.

Así que de momento toca esperar para ver qué tal funciona la nueva entrega de la serie para conocer si Netflix finalmente acaba renovándola.

¿Cuándo sale la temporada 3 de Accidente en Netflix?

De momento no hay fecha de estreno para la temporada 3 de ‘Accidente’ en Netflix porque no ha sido renovada, en cuanto tengamos más noticias al respecto, actualizaremos el artículo, de momento toca esperar…

Pluribus: la serie del momento que plantea el mayor dilema sobre la inteligencia artificial

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Pluribus apple tv

La nueva serie del creador de ‘Breaking Bad’ está arrasando, y no es para menos.

‘Pluribus’ imagina un mundo en el que pensar solo se convierte en un problema. Un virus alienígena conecta la psique de toda la humanidad y diluye el conflicto, la duda y el criterio individual.

En ese nuevo orden colectivo, la comodidad es absoluta: nadie discute, nadie se equivoca, nadie está realmente solo.

Pero el verdadero dilema de la serie no está en la invasión, sino en lo que deja fuera. Porque los pocos humanos que conservan su individualidad no son héroes, sino anomalías condenadas a vivir aisladas en un mundo que ya funciona sin ellos.

Y es ahí donde ‘Pluribus’ empieza a parecerse peligrosamente a nuestra relación actual con la inteligencia artificial…

Pluribus no es una serie sobre un virus, sino sobre una idea

Desde el primer episodio, ‘Pluribus’ deja claro que no ha venido a jugar al despiste. El virus alienígena no funciona como un señuelo para mantenernos enganchados, ni como una incógnita que la serie se reserve para más adelante: es el punto de partida.

Vince Gilligan decide mostrar las cartas muy pronto y lanzar al espectador a un escenario extremo sin red de seguridad.

Ese gesto, que podría parecer temerario en manos menos seguras, es precisamente lo que convierte a la serie en un fenómeno inmediato. ‘Pluribus’ no construye su interés en torno al miedo del “qué va a pasar”, sino alrededor de una pregunta mucho más incómoda: qué ocurre cuando el mundo parece que funciona mucho mejor sin el pensamiento individual.

La mente compartida no se presenta como una distopía clásica llena de caos o violencia.

Al contrario.

El nuevo orden es eficiente, pacífico y sorprendentemente armónico. Las decisiones se toman sin fricción, los errores se minimizan y la convivencia parece haber alcanzado una estabilidad inédita. No hay grandes discursos utópicos, solo una sensación persistente de alivio: la de no tener que cargar con el peso de decidir.

Ahí radica el primer gran acierto de ‘Pluribus’. La serie entiende que el verdadero terror contemporáneo no está en la destrucción, sino en la comodidad. En ese mundo hiperconectado, pensar deja de ser una virtud para convertirse en una disfunción, y disentir ya no es un acto valiente, sino un fallo del sistema, al propio de las dictaduras más consolidadas.

Gilligan no juzga ese escenario de forma explícita. Lo expone con la frialdad de quien confía en la inteligencia del espectador. Y al hacerlo, desplaza el conflicto del terreno de la ciencia ficción al de la experiencia cotidiana: ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por vivir en un mundo sin problemas aparentes?

Pluribus: la serie del momento que plantea el mayor dilema sobre la inteligencia artificial

La mente compartida como metáfora incómoda

La gran jugada de ‘Pluribus’ es que, tras un inicio deliberadamente abrupto, la serie se niega a seguir el camino esperado. El estallido del virus (con esa escena de laboratorio seca y violenta, casi al más puro estilo ‘Alien’), parece anunciar una distopía clásica: contagio, colapso, histeria. Pero esa tensión inicial se disuelve muy pronto.

Y lo hace de una forma desconcertante.

Porque una vez el mundo ha cambiado, ‘Pluribus’ nunca presenta la mente compartida como una amenaza evidente. No hay un apocalipsis prolongado, ni un planeta sumido en el caos. Al contrario: el sistema funciona. Y funciona demasiado bien.

En ese nuevo estado global, cada individuo aporta su experiencia, su conocimiento y su memoria a un todo que lo absorbe y lo ordena. El resultado es una conciencia colectiva sorprendentemente eficaz, capaz de anticiparse, corregirse y suavizar cualquier fricción. El conflicto se diluye no porque esté prohibido, sino por pura inercia: deja de tener sentido.

Es difícil no ver en ese mecanismo un reflejo inquietantemente cercano de la inteligencia artificial contemporánea. Como lógica cultural. Una inteligencia entrenada a partir de millones de aportaciones humanas, que aprende de nuestros errores, repite nuestros patrones y devuelve respuestas diseñadas para ser útiles, coherentes y, sobre todo, satisfactorias.

En ‘Pluribus’, el mundo colectivo se comporta de una manera extrañamente familiar: escucha, asiente y responde siempre de la forma más conveniente. No cuestiona, no confronta, no incomoda. Incluso cuando una decisión es claramente errónea (como jugar con una granada de mano), el sistema la acompaña, la valida y la ejecuta con una eficacia impecable.

Al igual que la IA, el problema de este nuevo mundo es que no sabe decir que no, y es fácilmente manipulable.

Otra clave muy inteligente de ‘Pluribus’ es que Gilligan no plantea esta metáfora como una advertencia explícita. No hay discursos sobre tecnología ni juicios morales evidentes. La serie se limita a observar qué ocurre cuando delegar el criterio se convierte en la opción más eficiente.

Por lo tanto, la serie se centra en la pura esencia de lo que significa la IA para la sociedad actual.

Los supervivientes: cuatro maneras de enfrentarse a un mundo que ya no te necesita

Si la mente compartida es el corazón conceptual de ‘Pluribus’, los llamados “supervivientes” funcionan como su campo de pruebas moral. Doce personas que, por distintas circunstancias, no han sido infectadas por el virus y conservan una psique individual en un mundo que ya piensa en común. La serie es inteligente al no tratarlos como un bloque homogéneo, sino como un abanico de respuestas humanas ante el mismo dilema.

Cuatro de esas miradas concentran el núcleo moral de la serie:

  • Carol Sturka
    Es la postura más frontal y combativa. Para Carol, la mente colectiva no es una evolución, sino una renuncia que condena a la humanidad a su propia extinción. Su carácter pendenciero no nace del dogmatismo, sino de la pérdida: Carol no tiene familia al otro lado de la mente compartida. La muerte de Helen la deja fuera de cualquier tentación de consuelo colectivo. Pensar sola no es una elección ética, es lo único que le queda.
  • Mr. Diabaté
    Representa la adaptación oportunista. Entiende rápido que un mundo diseñado para complacer es un mundo explotable. No cuestiona el sistema porque no lo necesita: lo utiliza para obtener todo lo que quiere. Su figura introduce una incomodidad esencial, demostrando que incluso en un entorno aparentemente armónico siguen existiendo privilegios, ventajas y abuso, solo que ahora camuflados bajo una amabilidad constante.
  • Manousos
    Es la desconfianza. Vive el nuevo orden con miedo, convencido de que algo no encaja aunque no sepa exactamente qué. No se rebela, pero tampoco se entrega. Su experiencia convierte cada interacción en una fuente de ansiedad, mostrando el coste psicológico de desconfiar cuando el mundo insiste en decirte que todo está bien.
  • Laxmi
    Aporta la perspectiva más incómoda precisamente porque es la más comprensible. Para ella, la mente compartida no es una abstracción ideológica, sino un hecho íntimo: su familia forma parte de ese todo. Su conflicto no pasa por aceptar o rechazar el sistema, sino por priorizar los vínculos afectivos frente a cualquier principio abstracto. La colectividad es, en su caso, el lugar donde están los suyos.
Pluribus: la serie del momento que plantea el mayor dilema sobre la inteligencia artificial

Al articular estas visiones, ‘Pluribus’ evita convertir su dilema central en un debate teórico. No hay una postura correcta ni una respuesta limpia. Hay pérdidas, ventajas, miedos y renuncias distintas. Y es precisamente esa pluralidad, ese pluribus literal, lo que hace que la serie resulte tan inquietante: porque demuestra que el problema no es solo el sistema, sino qué estamos dispuestos a sacrificar según aquello que aún nos ata al mundo.

Carol Sturka o el coste de no rendirse

Carol Sturka no es el personaje que mejor se adapta al mundo de ‘Pluribus’, sino el que más claramente paga el precio de no hacerlo. Su resistencia no nace de una superioridad moral ni de una vocación heroica, sino de una pérdida que la deja fuera del sistema desde el inicio. Sin vínculos al otro lado de la mente compartida, Carol no tiene nada que ganar entregándose a ella.

Por eso su incomodidad es constante. Carol no encaja, no suaviza sus aristas y no busca ser comprendida. En un mundo diseñado para eliminar el conflicto, su mera presencia introduce tensión. No porque tenga siempre razón, sino porque se niega a delegar el peso de pensar, incluso cuando hacerlo la condena al aislamiento.

En ese sentido, ‘Pluribus’ es especialmente cruel —y honesta— con ella. La serie no la recompensa por resistir ni la convierte en mártir. Simplemente muestra lo que cuesta sostener una posición incómoda cuando el entorno insiste en que todo funciona mejor sin fricción. Carol no representa una solución, sino una pregunta que nadie quiere formular.

Y es ahí donde el dilema moral de la serie se vuelve íntimo. Porque Carol no lucha contra el sistema para salvar al mundo, sino para no desaparecer dentro de él. Pensar sola no la hace más libre, pero renunciar a hacerlo la borraría del todo.

Un mundo que funciona demasiado bien

‘Pluribus’ no plantea su dilema como una advertencia sobre el futuro, sino como una observación incómoda sobre el presente. La serie no pregunta si la mente colectiva es buena o mala, ni si la inteligencia artificial acabará sustituyéndonos. Lo que pone sobre la mesa es algo mucho más cercano: la tentación de vivir en un mundo donde pensar deja de ser una responsabilidad individual.

Pluribus: la serie del momento que plantea el mayor dilema sobre la inteligencia artificial

En ese sentido, la incomodidad que genera nace de lo reconocible de sus consecuencias. Un sistema que escucha, aprende y responde siempre de la forma más conveniente puede resultar profundamente atractivo. Reduce el error, elimina el conflicto y promete una convivencia más amable. Pero también diluye aquello que nos obliga a sostener una posición, a equivocarnos y a cargar con las consecuencias.

Por eso ‘Pluribus’ no ofrece respuestas cerradas ni salidas heroicas. Se limita a mostrar un mundo que, en muchos aspectos, funciona mejor que el nuestro. Y deja al espectador frente a una pregunta que no admite consuelo colectivo: qué estamos dispuestos a ceder, criterio, conflicto, soledad, a cambio de no tener que pensar solos.

Tal vez el secreto más inquietante de la serie no sea su virus alienígena, sino la sospecha de que, llegado el momento, muchos aceptaríamos la mente compartida no por miedo, sino por alivio.

Puedes ver ‘Pluribus’ en Apple TV.

Crítica de Blue Moon: Los entresijos musicales del que no triunfa

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Crítica Blue Moon
Crítica Blue Moon

La filmografía de Linklater es más que envidiable. Y no es exagerar si lo tildamos como maestro del tiempo en el cine. No le da miedo abarcar cantidades ingentes de años (sin ir más lejos, ahora se encuentra en un rodaje que durará veinte años para una película musical) y tampoco teme a la precisión quirúrgica de centrarse en solo un momento presente.

‘Blue Moon’ entraría en este segundo grupo junto a grandísimas películas como ‘Dazed and confused’ o ‘Apolo 10 ½’, ya que Linklater captura dos horas casi exactas en un bar de los años 40 donde un letrista transita el incómodo momento de ver cómo su compañero de trabajo abarca todos los focos.

Basada en personajes reales, el protagonista sería el ilustre letrista Lorenz Hart, un tipo difícil de tratar por su evidente ego y su, también, evidente problema con el alcohol. En la noche del 31 de marzo de 1943, su antiguo compi creativo Richard Rodgers triunfa con mayúsculas en el estreno de su musical ‘¡Oklahoma!’.

Hart es quien nos acompaña en todo momento y al que le veremos sufrir duras emociones como la envidia o el desamor. Los celos y el dolor por sentirse apartado le corroen tanto que no puede dejar de criticar el musical del otro (menospreciando los diálogos o hasta burlándose del signo de exclamación del título). Básicamente, es el tipo de persona que necesita hundir a los demás para sobresalir su figura.

Para ello, Ethan Hawke asume un compromiso total con un personaje manierista, lleno de vicios y tremendamente podrido. ¡Pero, ojo! Todos estos matices los puedo mencionar gracias a que Hawke nos los ha hecho ver con su interpretación. Por eso, el papel del actor es tan necesario en la ficción, ya que nos regala oportunidades para bucear cuanto queramos en la historia. Si bien es cierto que la dirección de Linklater rema a favor también con encuadres donde el letrista queda empequeñecido (desde en la barra del bar hasta cuando habla con su compi Richard Rogers).

‘Blue Moon’ (en honor a la famosa canción que Hart escribió) es cómoda pues nunca saldrá del bar una vez entre. A lo largo de la noche, Hart tendrá distintos encuentros que le dejarán cada vez más tocado. Recién llegado, celebra un “inminente” encuentro amoroso con una universitaria o desde la barra raja del musical sin piedad (aunque luego le regale los oídos a su compañero con palabras rimbombantes).

En cada encuentro, intentará encontrar la excusa idónea que justifique dar un trago a la copa del otro (la primera que le dice al camarero es icónica “quiero sentir el color ámbar del vaso en mi mano”).

Como he dicho antes, Ethan Hawke es el elemento fijo y el resto del elenco aparece de uno en uno para conversar un ratito con el protagonista. Margaret Qualley es la joven universitaria de la que “todo el mundo se enamora” y su inocencia encandila a la cámara. La conversación de los dos escondidos en el ropero es un cóctel de emociones: desoladora, ingenua, siniestra y puramente romántica (“¿recorrerías pormí todos esos kilómetros?”).

Andrew Scott es Rodgers y sus escenas no pueden estar mejor escritas. Scott sin hacer mucho consigue transmitir el hartazgo y cariño que guarda en su compañero. Su mirada siempre ha sido y será su fuerte, pues pocos ojos tiemblan como los suyos. No busquéis en esta película acciones trepidantes porque os chafaréis la experiencia. Confiad y tomad una copa como un cliente más.

Poned la oreja y escuchad todos los chismes que podáis. Cerrad los ojos y disfrutad del piano en directo. Brindad y disfrutad de una película tan especial de la mano del director que hace mágico todo lo que toca.

¿Tiene temporada 4 ‘Absentia’, el nuevo e inesperado éxito de Netflix?

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¿Tiene temporada 4 'Absentia', el nuevo e inesperado éxito de Netflix?

Lo que está ocurriendo con ‘Absentia’ en 2025 es, sencillamente, una pasada. Una de esas sorpresas que solo el streaming puede regalarnos: una serie que terminó hace cinco años, que pasó relativamente desapercibida fuera de su nicho cuando se estrenó en Amazon Prime Video… y que ahora, tras aterrizar en Netflix, se ha convertido en el título más visto de la plataforma en España y en varios países más. Sí: ‘Absentia’ está viviendo una segunda vida que nadie veía venir, y millones de espectadores están descubriendo por primera vez la historia de Emily Byrne como si fuera un estreno reciente.

No es la primera vez que ocurre algo así. De hecho, este fenómeno de “resurrección seriéfila” recuerda mucho a lo que pasó con ‘Entrevías’, la serie española que, tras un recorrido discreto en Telecinco, explotó de forma brutal cuando Netflix la incluyó en su catálogo. En cuestión de días, Entrevías pasó de ser una producción nacional con buena acogida a convertirse en un bombazo del streaming. Lo mismo está ocurriendo con ‘Absentia’: da igual cuándo nació la serie o cuál fue su impacto inicial; si Netflix la coloca en el lugar adecuado y el público conecta, el fenómeno estalla.

Pero esa explosión trae consigo una consecuencia inevitable: miles de espectadores ya están terminando la serie y haciéndose la gran pregunta del momento…¿Tiene temporada 4 ‘Absentia’, el nuevo e inesperado éxito de Netflix?

¿Tiene temporada 4 'Absentia', el nuevo e inesperado éxito de Netflix?
¿Tiene temporada 4 ‘Absentia’, el nuevo e inesperado éxito de Netflix?

¿Tiene temporada 4 ‘Absentia’, el nuevo e inesperado éxito de Netflix?

La pregunta del millón ahora que ‘Absentia‘ ha explotado en Netflix es si, aprovechando este inesperado renacimiento, existe alguna posibilidad real de que la serie continúe con una temporada 4. La respuesta, por desgracia para los nuevos fans, es no. Y no solo no existe, sino que además nunca estuvo en los planes del equipo creativo.

Aunque el éxito actual pueda hacer pensar que Netflix podría rescatarla —como ha ocurrido en otros casos—, lo cierto es que ‘Absentia’ quedó cerrada de forma definitiva en 2020 y fue oficialmente finalizada en 2021. Su protagonista, Stana Katic, fue quien comunicó la noticia en una declaración a TV Line, donde confirmó que la serie había sido concebida como una historia de tres temporadas y que allí debía terminar:

  • La serie fue oficialmente cancelada en 2021, poco después del estreno de su tercera temporada.
  • Stana Katic (Emily Byrne), productora ejecutiva y protagonista, explicó que Absentia estaba pensada desde el inicio como una historia cerrada de tres temporadas.
  • El equipo creativo consideró que la tercera temporada representaba el final natural del arco emocional y narrativo.
  • Amazon Prime Video, que la distribuía originalmente, no tenía interés en continuar sin su actriz principal.
  • Netflix solo ha incorporado la serie a su catálogo en 2025, pero no es productora, lo que limita muchísimo cualquier posible reactivación.
  • No hay negociaciones, planes, anuncios, filtraciones ni producción relacionada con una hipotética temporada 4.

Así que, si querías más de la serie, siento decirte que el final de la tercera temporada fue diseñado como cierre definitivo, y por tanto, no habrá temporada 4 de ‘Absentia’.

Los Emmys valoran el enorme trabajo de Oriol Pla en Yo, Adicto

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Fotogramas de la serie Yo adicto

Era un «MUST» ver esta serie y más la fabulosa noticia que se dio este domingo. Y es que Oriol Pla se convirtió en el primer actor español en recibir un Emmy Internacional.

Esta noticia se ha celebrado tanto que media España (entre los que me incluyo) ha visto como una obligatoriedad ver esta serie. Recién acabo de terminarla, así que hablemos de ella: “Adicto no es el que se droga, sino el que no puede no hacerlo”. En seis capítulos se aborda la evolución de la enfermedad que padece Javier: adicción al alcohol y a la cocaína.

La gravedad de dicha enfermedad le obliga a acudir voluntariamente a un centro de desintoxicación y cada capítulo explorará una arista de la patología (familia, vínculos, el monstruo…).

Efectivamente es una historia trillada hasta límites insospechados pero ‘Yo, adicto’, que podéis verla en Disney Plus, es fresca y liviana, haciendo que el mensaje llegue con amabilidad. Esto es un acierto pues, en estos tiempos en los que todos padecemos una adicción por muy pequeña que sea, es inevitable sentirnos reflejados.

De alguna forma, la serie consigue incluirnos en el grupo de apoyo e, incluso, nos habla a través de la pantalla. Por muy diferentes que sean las adicciones, todas tienen una misma raíz y es muy fácil extrapolar síntomas de una a otra. El «craving», la fantasía de autocontrol, el engaño a uno mismo, el ciclo de recaídas son denominador común de todas las adicciones habidas y por haber. Por ello, su trascendencia es importante, convirtiéndola en una serie accesible a todo el mundo (y esa es la principal razón de su rotundo éxito).

Los Emmys valoran el enorme trabajo de Oriol Pla en Yo, Adicto
Los Emmys valoran el enorme trabajo de Oriol Pla en Yo, Adicto

Respecto a la actuación de Oriol, tengo sentimientos encontrados. Lo más importante es que existe, y se aprecia, el inmenso esfuerzo que el actor dedica al papel. Es innegable su compromiso interpretativo pero a veces ese exceso de acting me resultaba un pelín forzado (o lo que en interpretación nos suelen decir: «no hagas que hagas»).

En otras palabras, el gran trabajo actoral a veces le privaba de la naturalidad que también se valora en el cine. De todas formas, es buscar un «pero» a una actuación sobresaliente con momentos llenos de ternura y fragilidad (el baile desnudo me ha parecido conmovedor). Si bien es cierto que la serie busca siempre ser optimista. Sin esconder las fases duras, por supuesto, pero rema hacia un final esperanzador. Uno ve la luz al final del túnel (o al menos con su protagonista).

Por ello, no es un guion retorcido (haciendo justicia a la adicción que sí es retorcida per se). Inevitablemente, me venía a la cabeza la grandísima ‘Bojack Horseman’ donde la crudeza de las drogas estaba mucho más presente. También ‘Christiane F‘ que aterra con dos adolescentes adictos a la heroína. O la sucia ‘Naked’ con un David Thewlis irreconocible dándonos una de las interpretaciones más infravaloradas.

Estos tres últimos ejemplos te hacen ver el peligro de las drogas por su brutalidad y oscuridad (vamos, que acabas «cagao»). ‘Yo, adicto’ lo hace por un camino mucho más terapéutico y ameno y, en vez de asustar, te anima a encontrar un sentido a tu vida para ser feliz (y, así, no recurrir a ellas).

Posdata: El último plano es una decisión estupenda. Llena de honestidad y buen gusto.

Puedes ver ‘Yo, adicto’ en Disney Plus.

Crítica de La Cena: un plato ligero y muy saciable

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Crítica de La Cena

‘La Cena’ es una comedia muy bien hecha que reluce, en parte, gracias a unas interpretaciones más que correctas.

Las comedias son siempre un género radical. Suelen salir muy bien o acaban en un tremendo desastre. Y es que un chiste no tiene escala de grises, por tanto, el queescribe una comedia se arriesga constantemente. Cada situación o cada línea es una apuesta en la que tan solo hay dos opciones: ganas o pierdes. ‘La Cena’ acierta casi siempre.


La premisa gira en torno a la cena que deben organizar a Franco tras su victoria reciente en la Guerra Civil. En menos de veinticuatro horas, el teniente Medina y el maître del Hotel Palace deberán sortear los contratiempos para que el caudillo tenga la cena que merece. Sacar a cocineros comunistas de la cárcel, conseguir marisco en el mercado negro o escoger una banda femenina como orquesta son algunas de las urgencias que surgen en medio del caos.


Está clara la postura ideológica y el director no se esmera en construir personajes contradictorios: los fascistas son demonios y la izquierda son nuestros héroes. Los franquistas son tan villanos que se vuelven patéticos y el buen corazón de los republicanos sobresale por encima de todo.

Los personajes afables y un tanto catetos recuerdan mucho a la preciosa obra de teatro ‘¡Ay, Carmela!’ (además, ambas piezascomparten el contexto). Sí bien es cierto, la obra de Sinisterra bucea más en la humanidad y ‘La Cena’ se queda en el chiste fácil con tramas superficiales. Mario Casas demuestra una vez más que ya no es el actor que solo sabe hacer de sí mismo.

Sin olvidarme de la fabulosa ‘Muy Lejos’ estrenada este año, el actor consigue que veamos un teniente “mandao” incapaz de imponerse. Se nota que sus interpretaciones se consolidan gracias a su madurez y bagaje, pues cada vez tiene más herramientas para sacar actuaciones sólidas y con pocas grietas. Alberto San Juan emana emoción y en seguida nos tiene en el bolsillo. Asier Etxeandia da vergüenza ajena con su papel repugnante y Nora Hernández nos encandila con una voz angelical.

En resumen, ‘La Cena’ es una opción estupenda para desconectar si has tenido un día agotador. Es necesaria verla con alguien, ya que la risa compartida siempre se saborea mejor (y si la ves solo, ve al cine para que el de a lado te contagie su carcajada).

No creo que dure mucho en nuestro recuerdo pero puede dar mucha caña este año en las próximas galas de premios.

Crítica de Black Phone 2: Scott Derrickson cambia el ritmo y crea a su propio Freddie Krueger

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Crítica de Black Phone 2
Crítica de Black Phone 2

Cuabndo se anunció que llegaba Black Phone 2 a los cines, a más de uno, entre los que me incluyo, se nos quedó cara de circunstancia al no entender muy bien cuál era el objetivo de esta segunda entrega. Una decisión que solo tendría sentido si Derrickson lograba transportarnos a un universo diferente para contarnos algo nuevo. Y lo ha conseguido. Más o menos.

Es innegable la labor del realizador por tratar de ampliar el tétrico universo de El Raptor (Ethan Hawke), y, aunque consigue grandes momentos de inquietud y perturbación, al final se queda en un producto más friendly y menos aterrador que su primera parte. Ojo, que eso no está mal, aplaudo el cambio de tono y el riesgo, pero da la sensación de que se queda a medio camino de muchas cosas.

Del mismo modo, el aroma a homenaje está presente en toda la cinta, desde un villano que ahora utiliza el mundo de las pesadillas para perseguir a la pareja de protagonistas, como el empleo de ciertos elementos que recuerdan a la cinta de Sinister y que, en mi opinión, son lo mejor de la cinta.

Black Phone 2: Scott Derrickson cambia el ritmo y crea a su propio Freddie Krueger

Pero, antes de meternos en faena, hagamos un pequeño contexto de lo que sucede en esta segunda parte. Regresamos a esta ciudad de Colorado para econtrarnos de nuevo con Finney (Mason Thames) y su hermana Gwen (Madeleine McGraw), ahora adolescentes. Ambos, sobre todo él, siguen marcados por lo que sucedió unos años atrás y siguen viviendo con su padre Terrence (Jeremy Davies). que ha dejabo de beber.

Todo parece ir bien, pero nada más lejos de la realidad, ya que Gwen comienza a tener una serie de terribles pesadillas que parecen estar relacionadas con El Raptor, que ha fijado su atención en la hermana de Finney desde el más allá. Ambos, junto a Ernesto (Miguel Mora), deberán ir a un campamento en mitad de la montaña que parece albergar el origen de este despiadado asesino…

El toque de Derrickson sigue inalterable en esta segunda entrega, dando rienda suelta a esa excelsa habilidad que tiene para crear grandes atmósferas y que lo distingue un poco de algunos de sus coetáneos más mainstream al centrarse más en este aspecto que en edificar jumpscares repetitivos. Y es cierto que conozco pocos directores que lo consigan mejor que él.

Y lo cierto es que, durante gran parte del film, el director consigue llevarte a su terreno y por donde quiere, rescatando el granulado de las cámaras de súper 8 que tanta perturbación generaron en Sinister, una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, para mostrarnos unas imágenes aterrasdoras y que sirven como presagio de que nos adentrarmos en el terreno onírico del monstruo.

Por otro lado, también hay que añadir que, aunque le sienta bien el cambio de ritmo, parecen no terminar de funcionar del todo en esta especie de mezcla de géneros. La película parece perderse un poco entre el lado más gore y salvaje que abraza en esta secuela, con la atmósfera inquietante que nos impactó tanto con la primera.

En cualquier caso, el resultado, cómo no podía ser de otra manera, es una cinta de lo más entretenida y que encantará a los fans del género. Una historia retorcida y oscura marca de la casa, con imágenes de lo más perturbadoras y un Ethan Hawke que vuelve a ponernos la piel de gallina una vez más con su ya memorable El Raptor.

Crítica de The Smashing Machine: más allá de gustos, una película que merece existir

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The Smashing Machine Crítica

Es innegable que los hermanos Safdie cada vez dan pasitos hacia un cine más accesible. Lejos quedan sus primeros hijos, bajo la estela del “mumblecore”, donde los principios del cine independiente sobresalían. No obstante, en este caso Benny en solitario, la magnitud del proyecto no le hace pequeño y se corona con una película formidable y robusta.

Es probable que este año escuchemos más de una vez el apellido “Safdie”. Ambos se encauzan en proyectos en solitario (su hermano Josh nos aguardará en diciembre con ‘Marty Supreme’) y es probable que los Oscars les brinden la oportunidad de conseguir alguna estatuilla.

No obstante, sería injusto olvidarse de las películas que ya han hecho y que todas cumplen con una destreza impecable. Desde sus inicios más recónditos con la exquisita ‘Daddy Longlegs’ (película lowcost) hasta las insuperables ‘Good time’ y ‘Uncut Gems’. Y es que a estos grandísimos cineastas se les compara con, ni más ni menos, el padre del cine independiente: John Cassavetes.

El punto de vista de la cámara en sus películas recuerda a las del neoyorquino, el zoom con su connotación “voyeur” es inevitable y la libertad, en la que se desenvuelven los actores, deslumbrante.

Con todas estas virtudes, ‘The Smashing Machine’ cuenta la historia de Mark Kerr, uno de los pioneros de la UFC. Benny tiene especial debilidad por el declive humano. No solo por los personajes que escribe sino también por el casting que escoge (Dwayne Johnson defiende con creces un papel peliagudo).

Crítica de The Smashing Machine: más allá de gustos, una película que merece existir
Crítica de The Smashing Machine: más allá de gustos, una película que merece existir

Por ello, la película se centra en el derrumbe de la carrera del luchador. Esta elección ya satisface por sí misma, pues no cumple con la trillada fórmula de biopics en la gran pantalla. Como he dicho mantes, la clave es la distancia que toma la cámara con los personajes. Esa distancia limita el riesgo de caer en el melodrama con primeros planos recargados de dramatismo. Como si fuera casi un documental, seguimos la vida de Mark desde fuera y, en ningún momento, Benny nos da la posibilidad de ser un personaje.

Las escenas de pareja recuerdan casi a conflictos que hemos visto en realities shows con
cámara oculta. Y, lejos de ser una pega, es un respeto hacia los distintos formatos que el cine nos puede dar. Los Safdie destacan por llevar el cine (tanto sus tramas como su puesta en escena) a ras de suelo, a la calle y con propuestas sucias y canallas (muy lejano a la pulcritud visual que predomina en la industria).

No obstante, es cierto que su atrevida puesta en escena puede jugar en su contra. Y es que, si sales, es muy probable que te cueste volver a entrar. Es más fácil prestar atención cuando nos plantan a los personajes en primeros planos que seguirles con encuadres generales (pasaba con el cine de Cassavetes y sucede también aquí).

‘The Smashing Machine’ nos pide un poco de esfuerzo y con un guion, que tampoco es soberbio, el peligro de repudiarla es alto (consecuencia de ello es su pobre recaudación). Benny Safdie fue, es y será una figura a tener en cuenta en el panorama. Fiel a sus principios, nos trae propuestas románticas y radicales sobre “¿cómo se hace cine?”.

Nombres como el suyo son necesarios para que el lenguaje cinematográfico siga evolucionando. Acostumbrados a consumir puestas en escena recargadas, Benny es valiente y desnuda sus películas, dejándonos solos con los personajes sin intermediarios técnicos.

Más allá de gustos, ‘The Smashing Machine’ es una película importante que merece existir y ser vista.

(Guardo especial cariño a la secuencia del parque de atracciones)