‘La Cena’ es una comedia muy bien hecha que reluce, en parte, gracias a unas interpretaciones más que correctas.
Las comedias son siempre un género radical. Suelen salir muy bien o acaban en un tremendo desastre. Y es que un chiste no tiene escala de grises, por tanto, el queescribe una comedia se arriesga constantemente. Cada situación o cada línea es una apuesta en la que tan solo hay dos opciones: ganas o pierdes. ‘La Cena’ acierta casi siempre.
La premisa gira en torno a la cena que deben organizar a Franco tras su victoria reciente en la Guerra Civil. En menos de veinticuatro horas, el teniente Medina y el maître del Hotel Palace deberán sortear los contratiempos para que el caudillo tenga la cena que merece. Sacar a cocineros comunistas de la cárcel, conseguir marisco en el mercado negro o escoger una banda femenina como orquesta son algunas de las urgencias que surgen en medio del caos.
Está clara la postura ideológica y el director no se esmera en construir personajes contradictorios: los fascistas son demonios y la izquierda son nuestros héroes. Los franquistas son tan villanos que se vuelven patéticos y el buen corazón de los republicanos sobresale por encima de todo.
Los personajes afables y un tanto catetos recuerdan mucho a la preciosa obra de teatro ‘¡Ay, Carmela!’ (además, ambas piezascomparten el contexto). Sí bien es cierto, la obra de Sinisterra bucea más en la humanidad y ‘La Cena’ se queda en el chiste fácil con tramas superficiales. Mario Casas demuestra una vez más que ya no es el actor que solo sabe hacer de sí mismo.
Sin olvidarme de la fabulosa ‘Muy Lejos’ estrenada este año, el actor consigue que veamos un teniente “mandao” incapaz de imponerse. Se nota que sus interpretaciones se consolidan gracias a su madurez y bagaje, pues cada vez tiene más herramientas para sacar actuaciones sólidas y con pocas grietas. Alberto San Juan emana emoción y en seguida nos tiene en el bolsillo. Asier Etxeandia da vergüenza ajena con su papel repugnante y Nora Hernández nos encandila con una voz angelical.
En resumen, ‘La Cena’ es una opción estupenda para desconectar si has tenido un día agotador. Es necesaria verla con alguien, ya que la risa compartida siempre se saborea mejor (y si la ves solo, ve al cine para que el de a lado te contagie su carcajada).
No creo que dure mucho en nuestro recuerdo pero puede dar mucha caña este año en las próximas galas de premios.