Había cierta expectativa en la sala. No fueron pocos los espectadores que cuchicheaban sobre los premios que la peli cargaba a su espalda (con el León de oro como estandarte). Al final del visionado, las mismas personas cuchichearon, solo que esta vez había variedad de opiniones. Los había que pensaban que era un ladrillo soporífero y, otros, una preciosidad minúscula. Ambos bandos tienen su razón.
‘Father Mother Sister Brother’ es un acta familiar doloroso, pero con una lástima cariñosa que
la mantiene a flote.
Jim Jarmusch comparte tres historias independientes con un ingrediente común: los lazos familiares. Las dos primeras se componen de un triángulo con la figura de la madre o padre presente y, en la última, solo son dos mellizos los protas. Este matiz ya es intencionado porque, paradójicamente, cuando la figura paterna está presente el clima se vuelve parco y denso.
Los hijos de ambas historias no se sienten cómodos y, algunos, hasta pasan olímpicamente. Sin embargo, los mellizos de la tercera tienen las emociones a flor de piel tras el fallecimiento de sus padres y sus cuerpos vibran cuando piensan en ellos. La primera historia es graciosa por la “personajez” del padre. Interpretado por Tom Waits, es un tipo que vive en otra frecuencia apartado de la ciudad.
Con un cuerpo lastrado por la mala vida, aprovecha las pagas de su hijo para vivir la vida que no puede permitirse o, inexplicablemente, se compra caprichos como un Rolex auténtico. Sus hijos dan palos de ciego y su visita es un fracaso estrepitoso. Su padre es una bestia indomable.
Igual de parca es la segunda historia. No obstante, aquí duele más, ya que para la madre sus hijas son vitales. La escena empieza con una conversación telefónica entre ella y su terapeuta para afrontar el esperado encuentro (anualmente se ve con sus dos hijas para tomar el té). Está tan nerviosa que mima cada detalle (perdiendo tiempo en recolocar los platos de la mesa). Una de las hijas es un caos viviente y miente más que habla. La otra es un palo rígido por la tensión acumulada y en cualquier momento se rompe a llorar o a cortar cabezas. El resultado es, de nuevo, una conversación pobre y breve (apenas dura una hora).

¿Cómo es posible que los encuentros familiares sean así?
El mayor logro de Jarmusch es que nos sintamos identificados con esas dinámicas. Todos hemos visitado a nuestra a abuela y nos hemos quedado mudos sin saber qué decir. Todos hemos optado por contar a nuestros padres la versión corta de nuestra vida (“todobienahívamospocoapocoperobien”).
Es un retrato familiar tan universal que nos avergüenza. Porque si al menos la película te animara a romper con esa tendencia, pues algo bueno que sacas. Pero Jarmusch lo hace con tanta veracidad que sales del cine con los brazos bajados.
Porque (se viene topicazo) “no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Y eso se confirma en la tercera historia. Dos mellizos huérfanos hablan con enorme cariño de sus padres. Es la más nostálgica de las tres por su tono cariñoso y melancólico. Así como en las dos anteriores, el vínculo entre los hermanos también es un desastre, en ésta son uña y carne.
Entre tanto, el director conecta las historias con elementos. La mayoría me resultaron innecesarios (los skaters, el Rolex, “Bob’s your uncle”) pero una sí me convenció mucho. En la primera historia, Adam Driver se cuestiona si se suele brindar con agua o con té. Esa misma pregunta (solo que en este caso con café) se hace el hermano en la tercera. Subrayo esta coincidencia porque sí me parece interesante detenerse en nuestros pensamientos y como, muy probablemente, otro esté teniendo los mismos en otra parte del mundo.
Tras esta peli, llego a la conclusión de que el clásico “tomar un café para ponerse al día” no es suficiente y resulta hasta contraproducente. Es de iluso conformarse con tan pocos minutos. Y si acostumbras a cuidar una relación con este tipo de encuentros, se irá al garete. Como todo en la vida, uno necesita tiempo para acostumbrarse al cambio y poco a poco los puntos en común volverán a surgir los puntos en común. Y después el resto sale solo.