España presenta candidatura en la sección oficial de Zinemaldia 25 con ‘Los Tigres’, nueva película de Alberto Rodríguez. Éste sigue fiel a su estilo y consigue una película bajo el agua donde la tensión, lejos de hundirse, destaca con autoridad.
‘Los Tigres’ sigue la historia de dos hermanos cuya vida ha girado en torno al buceo. El renombre de su padre como buzo desencadenó que Antonio y Estrella empezasen a bucear desde pequeñitos. De hecho, la película empieza con un video archivo, que nunca falla para chutarnos un poquito de nostalgia, donde les vemos jugar en la barca. Esta vida marítima les salpica de distintas formas. Por un lado, Estrella sufrió un problema de oído por la presión del agua mientras buscaba el reloj de su padre. Por otro lado, Antonio, heredando el prestigio familiar, ha dedicado su vida como buceador.
Fruto de ello, lo convierte en un zoquete en las responsabilidades terrenales. Padre divorciado, suspende en sus labores parentales creyendo que traer lubina para cenar es suficiente para que sus hijas se sientan queridas. Tal es su ausencia y terquedad que su exmujer opta por denunciarle y es dicha denuncia la que obligará a Antonio a enfrentarse a tesituras peliagudas. El estado de su corazón, su mala vida y los problemas económicos son otros condicionantes para Antonio.
Tensión bajo el agua
Las escenas cruciales suceden debajo del agua y Alberto Rodríguez, lejos de verlo como una limitación, las afronta con braveza. Precisamente, seguro que ese desafío fue el que le motivó a embarcarse en este proyecto, ya que es todo un reto captar la atención sin palabras. Ante la ausencia de diálogos, es el dominio de la imagen y el sonido las que tienen que mantener a flote la historia.
El ambiente sonoro es poco nítido e inmersivo, como si estuviéramos escuchando un ruido punzante y amortiguado por el mismo agua. Respecto al valor visual, muchos planos hunden a los buceadores en la inmensidad del mar por su amplitud escénica. La lejanía que toma la cámara hace que los peces y los protagonistas adquieran un tamaño similar. Gracias a la distancia, la cámara consigue agrupar bancos de peces que rodean a los protagonistas y dicha composición fomenta la sensación de estar en aguas inhóspitas.
A su vez, los tiros de cámara son vertiginosos, predominando planos picados (remarcando las oscuras profundidades del mar) o contrapicados (con la luz del sol reflejada en el agua).
Un thriller interesante
El metraje funciona tanto dentro como fuera del agua. La dinámica de los hermanos destaca por su lógica y limpieza. Ninguna actuación brilla pero tampoco desentonan. Da la sensación de que Antonio de la Torre actúa con los ojos cerrados y de memoria mientras que Barbara Lennie acepta el rol de cuidadora de su hermano desde la sombra. Se percibe un machismo en los barcos que le imposibilita desarrollarse (además de su problema auditivo). Mientras que Antonio encuentra la paz en la película, Estrella tendrá que esperar un poco todavía (igualmente, ambos tienen finales esperanzadores).
‘Los tigres’ evoluciona en un thriller y coge velocidad de crucero conforme llega el final. La magnitud de los conflictos crece exponencialmente y el nivel de alerta es puntiagudo. Todo mi reconocimiento para una película que parece haber estado en muy buenas manos en todo momento. Cada elemento está en su sitio y funcionan juntos como una orquesta bien afinada.